Quiero decir que anduve lo mismo que cualquiera
en busca de unas manos que, en mitad de la noche,
entre tantos idiomas el mío comprendieran
(Joaquin Sabina)
Hago y deshago a mi antojo, digo
y desdigo. Soy un dia blanco y al otro el negro. Cuándo voy a poder hallar mi
punto medio, mi gris, mi equilibrio? Y cómo?. Lo podré encontrar sola, en mí,
sin estar en una relación? O lo encontraré intentando querer a alguien?. No me
quiero a mi misma, no me creo suficiente? o en realidad me quiero demasiado
como para compartirme y entregarme a alguien que puede hacer y deshacer-me como
le guste?. Y si el problema de a ratos
es un poco de los dos? Y si en realidad no me conformo con nadie ni nada porque
no estoy conforme con quien soy?. Y si es así, tengo que aceptarme a mi misma o
cambiar?. Cómo hago para dejar de ser tan inestable? Para dejar de poner un día
primera, al otro día freno de mano, y al otro quinta, como si las personas
fueran la autopista. Como si yo pudiera armar y desarmar lo que ocurre, como si
yo fuera “jugando” con lo que las personas sienten sólo porque no puedo “armar”
una persona entera con todas las partes de mí que parecen estar disociadas. Como
si yo fuera armando un rompecabezas, pero encastrando las piezas a mi antojo,
no tal y como deberían ir. Pero, no sé hasta qué punto yo puedo elegir cómo van
esas piezas y hasta qué punto la vida, los hechos me van indicando que no puedo
estar armando y desarmándolo de un día al otro, según mis caprichos, según mis
ganas, o mis no-ganas.